La estatua partida por la mitad yacía en el suelo, sobre un líquido entre negro y burdeos. Salvia de vino ritual.
En lo alto de la atalaya, la mitad inferior quedaba ligeramente inclinada, partida, inacabada.
El grupo de jóvenes Cuervos (así se llamaban les monjes Negros aún aprendiendo) rodearon en la estatua de roca, que representaba una figura humana en calma, alzando los brazos, esperando algo. Ahora sus brazos partidos no podían sostener nada.
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